La adaptación al medio hospitalario es un proceso que debe realizarse paulatinamente, permitiéndose los propios tiempos para lograr asimilar los múltiples códigos circundantes.
La salud, la enfermedad, el dolor, la impotencia, la adversidad, la alegría, la resiliencia, lo blanco, lo verde, el frío, el olor a amoníaco, a lavandina, al alcohol, los bip de los monitores, el sonido de metales de las bandejas, son solo algunas de las imágenes y sensaciones que coexisten en este mundo hospitalario al que los invito a zambullirnos juntos.
Cada uno con sus herramientas, con sus anteojos, irá asimilando esta realidad para luego transformarla y brindarla a los pequeños internados, devolviéndoles sus ganas de jugar y sonreir.
Para ingresar en este mundo es necesario acordar algunos conceptos, que nos permitirán hablar el mismo lenguaje que sus protagonistas y así compartir mas fácilmente experiencias, vivencias y alegrías.
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