Por $200 por mes, podés acercar muchas más sonrisas a los hospitales pediátricos.

Martes. La Dra. Maní Curí y el Dr. Atento pasan junto a la habitación de Alan. Frenan, se asoman por la ventana, lo miran y le hacen un gesto de “¿podemos pasar?”. Alan los mira y con el ceño fruncido mueve su cabeza. Dice “no”. Los doctores se miran, respetan su decisión, lo saludan y siguen su camino.

¿Fin del relato? No.

Jueves siguiente. La Dra. Maní Curí y el Dr. Atento vuelven a pasar y pararse junto a la ventana de la habitación de Alan. Lo miran, hacen nuevamente el gesto de “¿podemos pasar?”. Alan mira a su mamá, su mamá le pregunta si quiere que pasen, y Alan vuelve a mover su cabeza negativamente con el ceño fruncido. Los doctores se miran, respetan su decisión, lo saludan y siguen su camino.

¿Fin? Todavía no.

La Dra. Maní Curí y el Dr. Atento hacen un par de pasos para seguir su recorrido. Escuchan que se abre la puerta de la habitación de Alan y ven que sale su mamá y les dice:

– ¡Esperen! Alan quiere que pasen, pero solo el doctor. La doctora no puede pasar.

– Va a tener que esperarme afuera -le dice el Dr. Atento a la Dra. Maní Curí.

El Dr. Atento ingresa a la habitación, saluda a Alan. Alan está triste sentado en la cama del acompañante. Le pide a su mamá que lo suba a la otra cama así podía quedar más alto y frente al Dr. Atento. El Dr. Atento deja su valija en una mesa, saca su ukelele y le pregunta a Alan si le gusta la música. Alan responde afirmativamente con su cabeza, sin sacar la mirada del televisor.

– Traje una canción que habla de un mono -dijo Atento-. Me contaron que a vos te gustan los monos.

El Dr. Atento se prepara, cuenta ¡un, dos, tres, cua! y comienza a cantar “El twist del Mono Liso”. Con mucho swing, vale destacar.

– ¿Saben saben lo que hizo

el famoso Mono Liso?

A la orilla de una zanja

cazó viva una naranja

¡Qué coraje, qué valor!

Aunque se olvidó el cuchillo

en el dulce de membrillo

la cazó con tenedor.

Alan no saca la mirada del televisor. Su mamá lo mira emocionada. El Dr. Atento termina su canción y con alegría le dice a Alan que es la primera vez que le sale esa canción sin equivocarse la letra y que nunca había podido ir a tempo pero que esta vez, gracias a él, había podido hacerlo.

– ¡Gracias Alan, esto fue gracias a vos!

¿Termina el relato? Casi.

Se abre la puerta de la habitación y aparece una enfermera para avisarle a la mamá de Alan que iban a tirar la comida que guardaban en la heladera porque ya estaba hace mucho tiempo. Alan mira a la enfermera y le dice “la naranja no”. Alan, que hasta ese momento no había reaccionado mucho, se moviliza por la naranja.

La Dra. Maní Curí, firme como rulo de estatua del otro lado de la puerta, queda en escena junto con la enfermera y la reta:

– ¡Por favor, cómo va a tirar la naranja!

Ahora sí, fin del relato.

El Dr. Atento y la Dra. Maní Curí saludan a Alan y se van, victoriosos, sabiendo que salvaron a una naranja.

Ahora les queda evitar que aparezca el Mono Liso, cazador con tenedor.

Dra. Maní Curí (Luciana Buschi) y Dr. Atento (Demián Candal)
Hospital de Niños Pedro Elizalde (ex Casa Cuna)


    30 de agosto , 2018

Socios Estratégicos