historiaAhorasi

Nos vemos por la ventana, cruzamos miradas. El Doctor Patrimonio y yo, la Doctora Rotunda, le sonreímos a un nene con el que ya habíamos jugado la semana anterior. Él no sonríe, nos mira fijo y pone cara de enojado. El juego empezó.

Golpeamos la puerta y nos asomamos para decirle que fue una jornada estresante de trabajo y que necesitamos desenchufarnos un rato y que tal vez él puede jugar con nosotros. “¡No!”, dice frunciendo mucho la cara.
Entendemos el juego perfectamente. Le digo al Doctor Patrimonio que a mí me pasa lo mismo, que a veces tengo ganas de jugar y a veces no. Y digo: “Por ejemplo, ahora sí”. Entonces el Doctor Patrimonio empieza a jugar. Salta por el espacio, hace ruido de aviones, es un piloto surcando el cielo. Y luego digo: “¡Pero ahora no!”. Frunzo la cara yo también como el nene y el Doctor Patrimonio se detiene. El nene me mira cómplice y su mamá suelta la primera carcajada. Le digo al Doctor Patrimonio: “¡Ahora sí!” Y comienza otra vez a saltar, a cantar, a hacer sonidos de animales. El juego crece y también la complicidad y las carcajadas. “¡Ahora no!”, y nos quedamos inmóviles.
Con esa mirada brillante detrás de la cara aún fruncida, el nene nos grita: “¡Ahora sí! Y nosotros saltamos, cantamos, nos escondemos, nos encontramos. La mamá y el nene ríen juntos. Y yo digo: “¡Ahora no!”. Y nos quedamos quietos.

Pensamos que ya es hora de irnos, que el juego terminó. Estamos a punto de despedirnos y escuchamos dos voces decir: “¡Ahora sí!

Porque cuando es sí, es sí.


    11 de febrero , 2015