Había una vez, en un pasillo del Hospital Posadas, dos doctores que querían pasar desapercibidos. Lo estaban logrando, con distintas técnicas desapercibidoras, cuando de pronto sale, de una de las puertas del pasillo, una mamá apurada, con su hija de la mano, a quien arrastra a tal velocidad que ¡pum!, le golpea la cabeza con la puerta. En medio del desapercibimiento de los doctores, la nena los mira, y se larga a llorar desconsolada. La Dra. Nivea se asusta y se pone a llorar también, hasta que se acerca el Dr. Preparado y -sin saber mucho qué hacer- ve que la mamá de la nena le da unos golpecitos para que se calme, y él decide hacer lo mismo con la doctora.
Luego de este procedimiento, el Dr. Preparado le pregunta a la Dra. Nivea:
-¿Está mejor?
Y la nena, que siente que tiene que responder, contesta:
-¡No!
Otra vez la doctora y la nena vuelven a llorar desconsoladas. Y otra vez los golpecitos de mamá y doctor a sus respectivas lloronas. A la Dra. Nivea los golpecitos le hacen cambiar el sonido de su llanto y eso le da risa. Entonces, el doctor pregunta:
-¿Está mejor?
Y la nena:
-Mmm.. no.
Llanto total de ambas. Mamá y doctor golpetean. Y esta vez, no es sólo la doctora la que ríe: la nena ríe también.
El Dr. Preparado insiste:
-¿Está mejor?
Y esta vez, riendo, la nena contesta:
-No.
Pero ahora el “no” es un juego, que dan ganas de reír de tanto ponerse a llorar.

Dra. Nivea Pons (Lucía Schaab) y Dr. Preparado (Leo Quiróz)
Hospital Posadas


    21 de febrero , 2017