aire

Mientras los doctores Estela y Atento se preparaban para comenzar su día, Maxi, uno de los médicos del hospital, jefe del área observación, se acercó para comentarles que en una de las habitaciones se encontraba un niño de unos 6, 7 años, llamado Salvador, que estaba con su padre, ambos amantes de la música. Recibieron el dato y salieron hacia su habitación. Cuando llegaron, Salvador y su papá estaban sentados mirando hacia la puerta. La cara de Salvador era liviana y contenta. La del padre tenía algo de preocupación.
Había dos mamás en esa habitación, en otras camas, con sus respectivos hijos. Uno de ellos se llamaba Julián. No alcanzaron a saber el nombre del otro, que era un bebito.
Como Salvador y su papá eran músicos, les propusieron hacer una banda para salir de gira a tocar. Maxi iba a ser su representante. El doctor Atento, que era el único que tenía instrumento en ese momento, decidió dejarlo (porque es así, atento) y les preguntó a cada uno qué instrumento iba a tocar en el aire.
-La batería -eligió Salvador. Lo dijo muy contento.
El padre cambió su cara de preocupación por una más entusiasmada y de niño que se reencuentra con el juego.
-Yo voy a tocar el contrabajo -dijo.
Los doctores siguieron preguntando al resto. La mamá de Julián les dijo que ella no sabía tocar ningún instrumento. Los doctores Estela y Atento le dijeron que no importaba y le dieron para tocar el triángulo. La mamá aceptó muy contenta. Julián les dijo que tocaría la guitarra. La doctora Estela eligió la flauta y el doctor Atento eligió el bongó.
-Muy bien -dijo Atento-. Todos listos. La base, que somos nosotros, está preparada. Entonces, ¡vamos!
En ese momento, la doctora Estela dijo:
-¡Paren, paren! Yo también quiero ser algo más.
Entonces el papá de Salvador le dijo:
-Vos sos la flauta y la melodía.
Estela se quedó muy contenta y comenzó a sonar la música. Primero la base comenzó a marcar tímidamente el ritmo. Julián se fue sumando con su guitarra. Estela, con su flauta. La mamá que tocaba el triángulo hacía sus intervenciones cada tanto. Y así, la banda del aire estaba sonando a todo trapo. Era como una jam session.
El momento más elevado fue ver a cada uno haciendo los solos con su respectivo instrumento, la cara de alegría que se dibujaba en cada uno.
Por un momento, todos flotaron imaginando que tocaban en una banda de verdad.
Cuando terminaron, el doctor Maxi, ahora representante, les dijo que ya les había conseguido lugares para tocar. Así que los doctores Estela y Atento se retiraron muy contentos organizando el próximo ensayo para la gira. La Banda del Aire, con mayúscula. No, mejor así: La Banda del Aire Salvador.

Dra. Estela (Erika Veliz) y Dr. Atento (Demián Candal)
Hospital Municipal de Pediatría Federico Falcón de Pilar


    12 de agosto , 2016