silencio

Era jueves y los Doctores Sencillo, Estela y yo Perla, trabajábamos en la sala de internación pediátrica amarilla del hospital Malvinas Argentinas.

Sabemos que el primer contacto con un niño siempre teje el puente con el juego que luego le regalaremos, así en esta ocasión llegamos a un niño de 8 años que se encontraba junto a su mamá.  El tomarnos el tiempo inicial nos hizo notar “el silencio” que se hacía presente; este niño de 9 años que no podía hablar, sin embargo desde su mirada atenta y llena de vida nos invitaba a acercarnos; la propuesta de estos payasos fue: “si pestañeas podemos irnos de viaje!” dijimos , y el pestañeo; “si pestañeas una es playa, dos montaña” y pestañeo en montaña. Así emprendimos el viaje; Sencillo el piloto del avión, Estela pasajera VIP y Perla azafata, arrancamos motores y  volamos, pasaron turbulencias, nubes, sol  y llegaron!,  aterrizaron el avión y frente a ellos encontraron: “la montaña”, no cualquiera “La más gigante!”, ellos quietos la miraron de abajo hacia arriba y con la mirada arriba, comenzaron a escalarla y así fueron pasito a pasito subiéndola y cuando llegaron casi casi  arriba apoyaron los dos brazos para subir y al bajar la vista se encontraron con el tesoro más grande!: la mirada del pequeño: una mirada y una sonrisa, le preguntaron sorprendidos, emocionados: “¿Cómo llegaste primero a la cima de la montaña?, ¿Cómo pasó?”, el niño sonrió!.

Todos los presentes maravillados contemplamos la inmensidad que desde allí arriba se veía y agradeciendo así al flamante dueño de la montaña nos fuimos a tomar el avión,  nos fuimos contentos saludando a ese pequeño gran explorador del silencio que en la cima ahora sonreía.


    17 de septiembre , 2015