vuelo

Una mano deja de ser mano por un instante y se transforma en pájaro. No se ve un pico, no se ven plumas, no se ven alas, pero los que la miran ven un pájaro.

Un soporte metálico es necesariamente el árbol que va a recibir a ese pájaro. Sin tronco, ni ramas, ni hojas, pero es árbol.

Al pájaro se le acerca su parejita. Hablan de amor. Después vuelan juntos sobre la cabeza de un niño internado.

Los ojos que los miran los siguen en su vuelo. El dueño de los ojos se aleja por un instante de la habitación de hospital.

Así volamos los que no sabemos volar. Con la imaginación, hacia otro lugar.


    13 de octubre , 2015