joyas

La Dra. Perla y el Dr. Bernardo se disponen a entrar a una habitación donde una adolescente está con su mamá. Al pedir permiso para entrar, la Dra. Perla visualiza un cofre de canutillos multicolores, brillos, hilos. Lo entiende enseguida: ¡son joyas preciosas, mágicas!. Se miran cómplices con la joven artesana y entonces la Dra. Perla le dice al Dr. Bernardo: “Vaya, doctor. Yo aquí voy a estar trabajando”. El Dr. Bernardo contesta: “Me voy, Perla, ¡pero voy a volver!”.

Así, apenas el Dr. Bernardo sale de la habitación, la artesana trata de ponerle a la Dra. Perla la hermosa pulsera de canutillos rosa que ella había hecho pero el Dr. Bernardo llega justo y la Dra. Perla disimula diciendo: “¡Qué bien hace comer tomate! ¡Qué bien está de presión esta mesa!” Y el Dr. Bernardo cuestiona que no estuviera trabajando, pero le da otra oportunidad: “Me voy, Perla, ¡pero voy a volver!”.

El Dr. Bernardo vuelve a salir de la habitación y la joven artesana y ahora también su mamá tratan de ponerle a la Dra. Perla una pulsera cada una antes de que llegue el doctor. “¡Vamos chicas!, dice la Dra. Perla. Pero se mueve tanto por la emoción y ellas ríen tanto que no pueden y, por supuesto, justo entra el Dr. Bernardo. La Dra. Perla vuelve a disimular, saca una lapicera y una lista enorme: “Estos son los remedios que hay que tomar para tener éxito en la carrera. ¿Ve, doctor? ¡Estoy trabajando!”. El Dr. Bernardo controla la lista, cuestiona estos métodos, mira a la Dra. Perla y le dice: “Me voy, pero ¡voy a volver!”. “Sí, claro, doctor”, reacciona la Dra. Perla.

Ahora sí, coordinadas casi como una coreografía ensayada y sabiendo que tenían que lograrlo, madre e hija le ponen las pulseras a la Dra. Perla y todo se llena de risas. Pero justo en medio del festejo entra el Dr. Bernardo y ve la escena. Era evidente. ¡Fueron atrapadas!.

Y en ese momento la magia se hacer oír: la joven artesana toma la palabra y dice fuerte y claro: “¡Esto tiene una explicación! Estas pulseras son para ustedes, para que otros chicos también se rían al verlas”. Una emoción colma el ambiente. Y así, la Dra. Perla y el Dr. Bernardo, en una ceremonia casi sagrada, reciben las pulseras mágicas, una cada uno, y se van emocionados, saludando, mostrando sus pulseras. Se van llenos de joyas mágicas y risas. Se van pero seguro, seguro…. ¡van a volver!

Dra. Perla (Romina Amato) y Dr. Bernardo (Agustín Saiegh)
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez


    27 de abril , 2016