Por $150 por mes, podés acercar muchas más sonrisas a los hospitales pediátricos.

Al terminar una jornada de hospital , muchas veces nos vamos con mil imágenes en la cabeza.

Así me fui un día a tomar el colectivo, con la Dra. Perla (mi payasa) ya en la valijita que la lleva y trae cada miércoles. Al subir al colectivo, una voz me sorprende: “¡Chica, chica! ¿Usted es la payasa?”. Al levantar la vista un hombre con su hijita en el colectivo emocionado me mira. Le sonrío, como diciendo que sí, y me abraza.

Así quedo, conmovida, pensando en lo que acaba de suceder, sin poder ponerle palabras. En medio de ese silencio se me hacen presentes las palabras que dice Irene, una de nuestras directoras artísticas al contarle lo sucedido: “Estas son las huellas que quedan cuando te alejas unos pasos”.

Y sigo viaje, sabiendo que esas son las huellas más valiosas.


Romina Amato

Payasa de hospital y docente del Centro de Formación en Clown de Hospital


    1 de Julio , 2017

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