cachila

“Cachila”: f. Pájaro pequeño americano, que anida sobre el suelo.

Una mañana en el hospital, la Dra. Rotunda cantó una nueva canción muy difícil y le propuso a su compañero enseñársela. Pero el Dr. Bolsillo no se podía concentrar. La canción era muy rápida y el Dr. Bolsillo no lograba entenderla. Intentaba cantarla y todo el tiempo se le venía a la mente la cachila, un ave que había visto la noche anterior en un documental. Entonces, en lugar de cantar la letra de la canción, decía “cachila, cachila, cachila”. La Dra. Rotunda tocaba el cuatro y trataba de enseñarle la letra, pero una y otra vez pasaba lo mismo… El Dr. Bolsillo decía “cachila, cachila, cachila”. Hasta que la Dra. Rotunda se cansó:

– ¡Basta! ¡Esta canción no es de cachilas! ¡No tiene ninguna cachila!

El Dr. Bolsillo lo pensó un poco y, como no podía sacarse a las cachilas de la cabeza, le propuso a su compañera incluir alguna cachila en el tema para que él pudiera cantarlo también. ¡Hasta le ofreció darle su pollito a cuerda si ella aceptaba cambiar la canción! Fue una buena idea, así que ella comenzó a cantarla incluyendo cachilas, pero se confundió y puso muuuuuchas cachilas:

– Cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila, cachila…

¡Eran demasiadas! En ese momento, todos los niños que habían estado mirando atentamente la situación, desde el más despierto hasta el más dormido, comenzaron a participar y a decir cuántas cachilas tenía que tener la canción.

– ¡Cinco cachilas, tres cachilas, once cachilas, trece cachilas, dos cachilas!

Espontánemente, en la sala de espera se armó una subasta de cachilas.

– ¿Quién da más? – preguntaba la Dra. Rotunda, y las manos se levantaban al grito de “¡cuatro cachilas! ¡siete cachilas! ¡nueve cachilas! ¡14 cachilas”. Después de un rato, se pusieron de acuerdo en que la canción llevaría 15 cachilas.

La Dra. Rotunda comenzó a tocar, cantando la parte difícil de la canción. Luego el Dr. Bolsillo y los niños cantaron la parte de las 15 cachilas. Desde el más despierto hasta el más dormido, los amigos desconcentrados, los abuelos y los tíos, todos cantaron juntos. ¡Habían inventado una hermosa canción que todos podían cantar!

 

Dra. Rotunda (Maqui Figueroa) y Dr. Bolsillo (Juan Noodt)
Servicio de Pediatría del Hospital Fernández


    21 de julio , 2015